Alfred Sonnenfeld: «El verdadero líder debe tener buen espíritu»

Artículo publicado en ABC, el 14 de diciembre de 2013

Doctor en Teología y Medicina, acaba de publicar «El nuevo liderazgo ético»

El ser humano está «sediento de comprensión». Esta firme creencia llevó a Alfred Sonnenfeld, doctor en Medicina y en Teología, a escribir «El nuevo liderazgo ético. La responsabilidad de ser libres» (Editorial Fragua), una obra en la que describe, con claridad y rigor, cómo el hombre puede lograr su propia felicidad mediante el verdadero conocimiento. Un libro provocadorque, tomando como referencia las bases antropológicas (Sonnenfeld es un entusiasta de la Neurobiología) y la Grecia clásica, explora las bondades de una vida lograda gracias a la responsabilidad del ser humano. «Con este libro quiero provocar una sola cosa: que la gente reflexione, ni más ni menos», explica Sonnenfeld en conversación telefónica con ABC. «Sé que suena bastante general, pero es que no se reflexiona», argumenta el autor.

Por ello, a lo largo de las 169 páginas, Sonnenfeld plantea, con inteligencia y de forma muy pedagógica, una serie de preguntas en las que explica las situaciones a las que conduce la falta de reflexión en la sociedad. Para ilustrar la banalidad del mal, el autor recurre a un personaje de constante actualidad, la filósofa alemana Hannah Arendt y su cobertura del juicio a Adolf Eichmann en 1961 para «The New Yorker». «Arendt decía que era increíble lo que veía, los argumentos que Eichmann empleaba para defenderse, y llega a la conclusión de que era un “mindundi” porque no reflexionaba», explica Sonnenfeld.

Liderazgo ético

La consecuencia principal de esa falta de reflexión es la injusticia. «Es más, sin reflexión no hay posible convivencia. Solo puede haber convivencia si se atiene uno a la libertad». Por eso es importante tener en cuenta «la realidad de las cosas, solo quien la tiene en cuenta es feliz». Una realidad que está muy alejada de esos «mundos virtuales» que nos ofrece internet. «Cuando uno se mete en el engranaje de la mentira, es muy difícil salir, igual que con las adicciones». Y ahí juega un papel clave el liderazgo ético. «Los verdaderos líderes deben tener buen espíritu, ser coherentes con lo que hacen y dicen. Invitar, animar e inspirar, eso es lo que hace un buen líder».

Como ejemplos de «verdaderos líderes» Alfred Sonnenfeld cita a la madre Teresa de Calcuta, el recientemente fallecido Nelson Mandela o a Sócrates. «Es gente que tuvo una evolución muy grande, con un gran respeto hacia la dignidad humana y que siempre ve en el otro el semblante divino». Estos líderes deben «ayudar a descubrir talento, porque todos nacemos con la capacidad de tener talento, pero muchas veces queda en el estado de hibernación».

En ese punto, es fundamental una educación adecuada, en la que se entusiasme al alumno, dado que «siempre que se hace algo con entusiasmo es abono para el cerebro». El autor considera que en la actual sociedad «mucha gente está en la caverna (en relación a la alegoría de Platón), no quiere salir», por eso «necesitamos creatividad, libertad y no estar condicionados».