El confinamiento de la pandemia coronavirus nos puede ayudar en el discernimiento, a distinguir mejor entre lo que nos conviene y lo que no nos conviene. Hay cosas que nos gustaría hacer pero que no nos convienen, como por ejemplo comer y beber destempladamente. Y también hay otras cosas que nos ayudarían mucho y convendría hacerlas, como por ejemplo leer más, pero que sencillamente no hacemos… Quizás por no haber recapacitado sobre la importancia de poner prioridades en nuestra vida, ya sea por comodidad, pereza o precipitación.

Confinamiento: Oportunidad para la Reflexión

En estos días, la pandemia del coronavirus nos ayuda a reflexionar de un modo más preciso sobre las acciones que nos convienen y aquellas que deberíamos evitar a toda costa. 

En un mundo acelerado y alocado en el que se echa en falta la reflexión sobre lo que verdaderamente nos conviene; un parón obligado que nos invita a reflexionar podría incluso representar una gran ayuda para nosotros. Sería una buena ocasión para leer libros que han tenido y siguen teniendo una gran repercusión a través de los siglos. Pienso ahora en la Ética a Nicómaco de Aristóteles que no es más que una reflexión profunda sobre el buen comportamiento humano. Un intento de clarificar qué nos conviene para llevar una vida más lograda, para hacernos mejores y más coherentes o por el contrario que es aquello que no nos conviene y que el filósofo alemán Martin Heidegger denominó: transitar por Holzwege que quiere decir meterse por caminos de perdición.

Una vida lograda

Uno de los hechos más inquietantes de la historia es que a pesar del progreso científico y técnico, al apartarse de la verdad y dejarse llevar por el poder, hemos pensado que con nuestro poder seríamos capaces de superar todos los obstáculos. Una vez más, con discernimiento, hemos de aceptar humildemente que dependemos de la naturaleza y de la misericordia de Dios. Pero también hemos de preguntarnos, tal como lo hizo Aristóteles, hace varios milenios ¿Qué es lo bueno? ¿Qué es lo que hace que mi vida sea una vida lograda o que se malogre?

El riesgo de la libertad

El viernes pasado, 3 de febrero de 2020 en pleno tiempo de confinamiento pude leer en el diario El Mundo algo sumamente triste y perturbador: “España ha detectado un aumento en las descargas de pornografía infantil a través de internet desde que comenzó el confinamiento por el coronavirus. Entre el 17 y el 24 de marzo se produjo un aumento del 25% en el número de conexiones para la descarga de material de contenido pedófilo, una tendencia sobre la que otros países han informado también”. No es este el lugar ni el momento para hablar de los daños tremendos que produce la pornografía, no solo en los jóvenes sino también en los adultos, por supuesto. Pero nos pone ante la realidad, una vez más, de como un desafío, como es el confinamiento, puede llevarnos a sacar lo mejor de nosotros -los valores comunitarios de la caridad y de la solidaridad- o, por el contrario, acabar con nuestra integridad moral.

Mirar a Cristo nos ayuda a elegir bien

La Semana Santa que tenemos por delante nos ayudará a gozar de la verdadera sabiduría, que adquiriremos al contemplar la faz amabilísima de Jesucristo Crucificado. Él tuvo que soportar todas las burlas de los miembros del Sanedrín que decían de Jesús cuando estaba colgado de la Cruz: “¿No es el rey de Israel?; que baje ahora de la cruz y le creeremos”. Pero no se dan cuenta que la Cruz es su trono, desde donde se entrega por completo para perdonar. Él domina como el verdadero rey, pero domina a su modo; de una manera que ni Pilato ni los miembros del Sanedrín habían podido entender. 

Para llegar a esa sabiduría que nos ayuda a distinguir nítidamente entre el bien y el mal vale la pena recurrir a la ética de Nicómaco que nos hará comprender lo que nos conviene, que equivale a saber cómo llevar una vida lograda.

Libro Ética a Nicómaco

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