Hacerse mayor es algo inevitable. Sin embargo, no todos manejamos este segmento de la vida del mismo modo. Algunas mentes se mantienen en forma durante mucho más tiempo. ¿Por qué? ¿Qué es lo que diferencia a unos de otros? La Neurobiología nos proporciona cada vez más motivos de esperanza, nos ofrece nuevas pistas para permanecer jóvenes, incluso a edades muy avanzadas. En este sentido se sabe que el esfuerzo intelectual juega un papel importante.

La gente que se enfrenta a retos continuos, que lee, que se interesa por las cosas, que disfruta viajando y, sobre todo, como diría el premio Nobel de Física, Albert Einstein, que tiene curiosidad pasional por las cosas, está haciendo algo muy bueno para su cerebro. Está evitando, o por lo menos retrasando, ser víctima de alguna enfermedad neurodegenerativa como el Alzheimer o la demencia en sus diferentes formas.

Los estudios neurobiológicos nos dicen que lo importante para la buena salud cerebral no es tanto el conocimiento que hayamos acumulado a lo largo de nuestra vida, sino el afán diario por aprender y asimilar nuevas cosas.

La mejor forma de mantener la mente interesada es a través del cambio continuo. Los mejores estimulantes intelectuales son aquellas personas que nos aportan nuevos conocimientos, que nos abren nuevos horizontes. Por lo general, la mejor recompensa suele acompañar a lo que más esfuerzo nos exige. Al efectuar esos esfuerzos de adaptación a las nuevas situaciones, las neuronas se vigorizan y se producen más sinapsis neuronales, es decir, más uniones y de mayor peso entre las neuronas. El gran axioma de la Neurobiología se expresa con la frase anglosajona «use it or lose it» que equivale a decir «usa tu cerebro o acabarás perdiéndolo».