Leer nos permite acceder a mundos maravillosos, mundos que solo pueden ser vistos y descifrados por un explorador o un historiador. Leer biografías de diferentes personajes nos ayuda a comprender sus sentimientos y pensamientos. A través de la lectura podemos aprender a conocer no solamente el mundo tal como se aparece a nuestros ojos, también nos ayuda a soñar y a transportarnos a diferentes mentes humanas con sus diferencias específicas a través de todos los tiempos y lugares.

La lectura implica todo el ser

Leer no es solo un proceso de interacción entre el lector y el texto; leer implica mucho más que reconocer signos y otorgarles significados. A menudo entendemos la lectura como una simple decodificación en la que se reconocen letras y frases, o signos y secuencias de signos. Sin embargo, leer es un proceso mucho más complejo de producción de sentido, y la descodificación abarca tan solo una parte ínfima pero absolutamente necesaria en ese proceso. Leer es comprender, es razonar, es comunicarse. Por eso se entiende bien la importancia que tiene la promoción de la lectura en todo sistema educativo. Y de aquí la trascendencia de estimular un tipo de lectura profunda y crítica, pero dejando que los niños lean cosas de su interés para que aprendan desde pequeños a disfrutar leyendo.

La lectura requiere de un aprendizaje

Las investigaciones de Maryanne Wolf, directora del Centro de Lectura e Investigación del Lenguaje y profesora del Departamento de Estudio del Niño y Desarrollo Humano Eliot-Pearson de la Universidad Tufts de los Estados Unidos, nos dicen que “el ser humano no nació para leer. De acuerdo con la evolución del cerebro humano, su capacidad de aprender a leer no es natural, lo cual conlleva que para mucha gente las consecuencias pueden ser maravillosas, pero también trágicas, sobre todo para los pequeños”. “La adquisición de la lectura y escritura representa una invención humana que refleja cómo el cerebro se puede reorganizar para aprender algo nuevo y de este modo transformar la naturaleza del pensamiento humano”.

La lectura desarrolla el potencial humano

Leer un libro puede cambiar nuestra realidad vital. Al sumergirnos en un personaje histórico, en su modo de vivir, de actuar y de pensar, podemos cambiar nuestro pensamiento, nuestras emociones e incluso nuestra forma de pensar. Poder y saber sumergirse en una obra significa saber poner atención, significa saber concentrarse, saber colocarse fuera de sí mismo para introducirse en la figura histórica, en el mundo en el que se desarrolla esa novela, ese cuento, ese drama o esa pasión. Es por lo tanto posible que un lector concentrado no viva en el momento de la lectura sus emociones propias, sino las de una figura inventada que por ejemplo sabe extasiarse ante la belleza del mar con su sonido, su aroma, sus olas, ante el aire, ante el viento incesante, ante la arena con sus conchas trituradas, ante el viento norte que riza el mar, que azota la muralla del puerto.

¿Pero qué ocurriría en una niña o en un niño que no haya tenido la oportunidad de sumergirse en las profundidades de una lectura? Además de privarse de encuentros con los grandes héroes y heroínas de las diferentes novelas, lo que es peor: “jamás podrán desarrollar su gran potencial cerebral”.