¿Por qué me río cuando te ríes tu? ¿Por qué bostezo cuando bostezas tú? Nos contagiamos a través de muchos gestos. Mi cerebro entra en resonancia con las acciones, pero también con los sentimientos, por ejemplo, el dolor, de otra persona. Si contemplamos cómo una persona en nuestra presencia introduce la mano durante cierto tiempo en un recipiente con agua casi helada, también a nosotros nos baja un poco la temperatura. Podemos darnos cuenta por lo tanto de la importancia que tienen estos fenómenos en la relación que se establece entre el médico y el paciente, entre el profesor y el alumno, entre el jefe de equipo del trabajo y los diferentes trabajadores, en síntesis, podemos decir en todas las relaciones interpersonales.

El ser humano es por naturaleza relacional. Los conocimientos neurobiológicos nos dicen que estamos hechos para vivir en un ambiente de resonancia social y de cooperación. Dicho de otro modo, necesitamos vivir en un ambiente de amabilidad social. Para que podamos hablar de una vida lograda o malograda hemos de tener muy en cuenta el ámbito de relaciones en el que se desarrolla nuestra vida. Todos ejercemos una influencia sobre las personas de nuestro ámbito. Estas influencias que suelen ser bidireccionales ocurren por lo general de un modo sutil y solapado sin que apenas lo notemos. 

Podemos afirmar, por lo tanto, que siempre nos estamos contagiando a través de acciones y sentimientos diferentes. Pero ¿Cuál es el sistema que subyace a todas estas relaciones humanas?

=> Encontrarás la respuesta en el video resumen (ver arriba) de esta conferencia impartida por el Dr. Alfred Sonnenfeld el sábado 16 de noviembre de 2019 en la Fundación Conversación.

Y si lo prefieres te ofrecemos también a continuación el vídeo completo.